Estados Unidos atraviesa una escasez de ganado sin precedentes recientes y eso abre una ventana para los ganaderos colombianos. Así lo planteó a finales de agosto José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán, en su columna semanal, donde pidió al Gobierno acelerar los trámites para que la carne de res del país pueda entrar a ese mercado.
El contexto en Estados Unidos
El inventario bovino estadounidense cayó a 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en 75 años. Eso ha empujado al alza el precio de la carne y de productos populares como la hamburguesa. Ante esa situación, el presidente Donald Trump autorizó la importación adicional de 300.000 toneladas de carne bovina en un plazo de 90 días.
Para Fedegán, no se trata de una necesidad pasajera: aunque EE. UU. puede recomponer su hato, la demanda mundial de carne sigue creciendo, por lo que las compras externas podrían mantenerse más allá de esos tres meses.
Lo que Colombia puede ofrecer
Según el gremio, el país tiene condiciones para responder a esa demanda:
• Un hato de unos 30 millones de bovinos, con gran presencia de razas cebuinas alimentadas a pasto.
• Carne magra, justo la que la industria estadounidense busca para mezclar con cortes grasos y producir carne molida.
• Un mercado de destino enorme: los estadounidenses consumen entre 150 y 156 hamburguesas por persona al año.
El llamado: una hoja de ruta urgente
Lafaurie señaló que, tras catorce años de TLC con Estados Unidos, nunca habían coincidido condiciones tan favorables, y recordó que el Gobierno negocia con ese país un acuerdo de comercio recíproco en el que se ha insistido en el acceso de la carne bovina.
El dirigente aclaró que el sector no busca preferencias ni saltarse las exigencias sanitarias, sino que se avance en la admisibilidad. Por eso invitó a los ministerios de Comercio y Agricultura, la Cancillería, el ICA y el INVIMA a trabajar con el gremio en los pendientes, y propuso protocolizar con prioridad un esquema de trazabilidad regionalizada.
Un impulso para el pequeño productor
Para Fedegán, el impacto iría más allá de las exportaciones. Una demanda sostenida enviaría una señal de precios a toda la cadena, hasta el pequeño criador del Caribe y el trópico bajo, que podría pasar de destetar terneros de 160 kilos a producir animales de 200 kilos o más en menos tiempo, con un mejor negocio para su finca.
Con información de Agricultura & Ganadería. Foto: Wikimedia Commons (dominio público), vía Wikimedia Commons.
