Trashumancia anticipada en La Mojana: mover el ganado ya cuesta hasta $90.000 por vaca al mes

En la Depresión Momposina, cuando el agua se acaba y el pasto se seca, los ganaderos tienen pocas opciones: vender parte del hato, comprar alimento o llevar los animales a otro lugar. Desde hace generaciones, la respuesta más común ha sido la trashumancia: trasladar el ganado a los playones y zonas bajas, donde durante los meses secos todavía hay agua y forraje.

Juan Carlos Henríquez, profesional técnico de Fedegán en Magangué, explicó que en la región esta práctica es parte de la cultura y se ha hecho prácticamente de toda la vida.

Un territorio de inundaciones y sequías

La costumbre tiene que ver con la geografía. De acuerdo con un estudio del Banco de la República de 2004 sobre La Mojana, la Depresión Momposina abarca las zonas más bajas de Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre, y recibe los desbordamientos de los ríos Magdalena, Cauca, San Jorge y Cesar. Cuando las sabanas se secan, esas tierras bajas se convierten en el refugio del ganado.

Este año, el traslado se adelantó

Normalmente los animales se mueven entre finales de noviembre y diciembre y regresan con las lluvias de abril y mayo. Sin embargo, la escasez de lluvias hizo que algunos productores comenzaran los traslados desde junio, julio y agosto. Eso significa más meses pagando transporte y arriendo de pastos.

Las cifras que reporta Henríquez muestran la presión sobre los costos:

• Flete: alrededor de $40.000 por animal, ya sea en lancha, camión o arreo a pie.
• Pastaje: lo que se paga por mantener una vaca parida un mes en un predio ajeno pasó de cerca de $40.000 a hasta $90.000 en algunas zonas de Sucre, más del doble.

Más animales, más presión sobre la tierra

El traslado masivo no es nuevo. En 2015, Fedegán reportó que la mitad del ganado de Sucre estaba en La Mojana y el San Jorge durante la temporada seca. Y en 2024, tras el rompimiento del dique de Caregato, el ICA registró la movilización de 75.386 animales en la región para evitar pérdidas.

Pero la llegada de tantos bovinos al mismo tiempo trae otro problema: la sobrecarga de las tierras receptoras. A más animales, menos forraje disponible y menos espacio para recibir nuevos lotes.

La trashumancia sigue siendo una herramienta valiosa para proteger el hato frente a la sequía, pero este año está saliendo especialmente cara. Transporte, pastaje y más tiempo lejos de la finca de origen terminan reduciendo los márgenes de los ganaderos de la región.

Con información de CONtexto ganadero. Foto: Julian Tysoe / Wikimedia Commons (CC BY 2.0), vía Wikimedia Commons.

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