El Niño y el arroz: 11 claves de Fedearroz para proteger la cosecha

Ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño en 2026, la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) – Fondo Nacional del Arroz publicó un informe especial con recomendaciones para que los productores se preparen. El documento, elaborado por el ingeniero y magíster en meteorología Francisco Javier Hernández Guzmán y publicado en la Revista ARROZ, advierte que aunque hay incertidumbre sobre la intensidad del fenómeno, las señales apuntan a menos lluvias, más calor y precipitaciones más irregulares.

Por qué el calor preocupa en el arroz

Las temperaturas máximas altas aumentan la demanda de agua del cultivo y pueden acelerar su desarrollo. Pero las noches calurosas también pesan: impiden que la planta se recupere, aumentan su respiración y pueden afectar la floración y el llenado del grano. Si ese estrés coincide con la etapa reproductiva, el resultado puede ser espigas con menos granos, menor rendimiento y peor calidad.

El informe aclara que el riesgo no es igual en todas partes: no es lo mismo un arroz de secano que uno de riego, ni responden igual todas las zonas arroceras del país.

Las 11 recomendaciones

1. Evaluar si el lote es viable. Antes de sembrar, revisar si el lote, la variedad y el sistema funcionan bajo un semestre más caliente y con agua incierta. Suelos arenosos, zonas muy calientes o con riego dudoso son los más expuestos.

2. Contar con un ingeniero agrónomo. En un año de mayor riesgo, la asesoría técnica ayuda a tomar mejores decisiones a tiempo.

3. Ajustar la fecha de siembra. Buscar la ventana más favorable para que las etapas sensibles no coincidan con los picos de calor o de escasez de agua.

4. Elegir bien la variedad. Priorizar materiales estables y adaptados a las condiciones de cada zona.

5. Preparar el suelo para conservar humedad. Una buena adecuación mejora la uniformidad del lote y la retención de agua.

6. Usar mejor el agua. En sistemas con riego, revisar tiempos de riego, limpiar canales, mantener las estructuras y nivelar los lotes.

7. Fertilizar con precisión. Basarse en análisis de suelo y aplicar en el momento oportuno; con calor y poca agua, la eficiencia pesa tanto como la dosis.

8. Controlar las malezas con criterio. Las lluvias irregulares cambian el comportamiento de las arvenses y exigen más cuidado al elegir productos, dosis y momento de aplicación.

9. Reforzar el monitoreo de plagas y enfermedades. El calor combinado con humedad intermitente puede favorecer algunos problemas sanitarios.

10. Planear las labores con el pronóstico del tiempo. Fertilizantes y agroquímicos rinden más si se aplican en condiciones adecuadas.

11. Seguir de cerca el ciclo y la cosecha. Con más calor el cultivo puede acortar su ciclo, así que hay que vigilar su desarrollo y la humedad del grano para cosechar en el momento justo.

Fedearroz aclara que estas pautas no reemplazan el criterio técnico local, pero resumen las decisiones que más pesan en un año de temperaturas altas y lluvias poco confiables. En un escenario así, cada retraso o labor fuera de tiempo cuesta más.

Con información de Agricultura & Ganadería. Foto: J.J.P. Santiago / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

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